NUEVOS PROTOCOLOS DE SEGURIDAD E HIGIENE PARA LA VUELTA AL TRABAJO PRESENCIAL
El regreso a la actividad económica
y laboral luego de la pandemia determina la implementación de protocolos de
seguridad e higiene en respuesta a la emergencia sanitaria debido al COVID-19. En
este sentido, las empresas deben considerar la manera de proteger a sus empleados
previniendo la transmisión de enfermedades propiciando un ambiente laboral saludable
conforme lo establecido legalmente a tales efectos.
Así las cosas, las nuevas
directrices en los protocolos de seguridad e higiene adoptan diferentes medidas
ajustadas a la emergencia sanitaria actual y que se encuentran en constante evolución
teniendo en cuenta las variaciones que manifiesta el virus. Por ello, las
sugerencias se van transformando y se modifican conforme la demostración de la pandemia.
Si bien deben continuar utilizándose
los protocolos y medidas ya impuestas, se aplicarán diferentes procedimientos que
contemplan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de las
institucionales nacionales para que pueda adaptarse a las características y
necesidades de cada actividad.
En consideración a ello, se estableció un
procedimiento especial de entrada al establecimiento laboral. Al ingresar deberá
tomarse la temperatura a cada trabajador. Si supera los 37,5 grados debe ser
aislado en un recinto específico y contactarse en forma inmediata con la obra
social/ART y el sistema de salud local a fin de llevar a cabo los testeos
establecidos. Asimismo, deberán limpiar la suela del calzado con un felpudo
embebido en agua y lavandina e higienizar las manos con agua y jabón o solución
de alcohol, como desinfectar la ropa y elementos personales.
Un punto importantísimo para
tenerse en cuenta es que la empresa debe evitar amontonamientos y respetar el
distanciamiento de 2 metros mínimos entre personas.
En el ámbito laboral, las medidas
que deben considerarse son: poseer baños en las áreas comunes de trabajo con
agua, jabón y toallas de papel; lavarse frecuentemente las manos con agua y
jabón durante un mínimo de 40 segundos; reducir el ingreso de terceros; utilizar
máscaras protectoras de boca, nariz y ojos en planta y disponer los puestos de
trabajo de forma que exista un mínimo de 2 metros entre trabajadores. A ello,
debe sumársele la necesidad de ventilar diariamente los ambientes y desinfectar
el lugar de trabajo luego de cada turno, limpiando cada dos horas las
superficies de alto contacto.
Todos los puestos de trabajo
deben contar con alcohol en gel para lavado de manos y solución alcohólica para
el lavado de objetos y superficies y promover horarios escalonados para usar
baños, vestuarios y comedores.
Además, todos los trabajadores
deben poseer capacitaciones y se le debe proveer información sobre el Protocolo
utilizado, para lo que se podrá colocar cartelería en los ambientes de trabajo
y el cartel provisto por la ART según resolución SRT N°29/20.
En los casos de que un trabajador
sea detectado con Covid-19, debe ser aislado por personal designado en una
sala, proporcionarle un barbijo y comunicarse con los números de teléfono de la
autoridad sanitaria de la jurisdicción e informar a la ART. Asimismo, deberá informar
las personas que han tenido “contactos estrechos” con este para así también determinar
las medidas a llevarse a cabo con estos.
En ningún caso podrá reincorporarse a prestar tareas hasta no contar con
el alta médica.
El mayor desafío que se presenta
en esta gradual y progresiva vuelta al trabajo presencial radica en la implementación
de estas medidas que involucran no solo a las empresas, sino también a empleados
y el estado.
Por eso, es elemental que las
empresas vigilen el cumplimiento de estas nuevas reglas sanitarias y que los
trabajadores actúen con la mayor responsabilidad posible a fin de disminuir los
riesgos de contagio y la propagación del virus.
En fin, para el cumplimiento de
ello es necesario que todo el conjunto de actores afectados se comprometa a
cumplimentar estas medidas de seguridad lo que trascenderá a cada uno de
nosotros.